ENTRE LA RESTRICCIÓN Y LA ESPERANZA

La contracción del consumo en el primer cuatrimestre es clara y contundente. De acuerdo con Kantar Worldpanel, -3% en las ventas de alimentos, bebidas, cosmética y limpieza. Más profunda aún en carnes ( -6% ) y en bienes durables ( electrodomésticos y tecnología, -10%, indumentaria -8%, motos, - 5% ). 

El comienzo del año tiene muchos puntos en común con lo que sucedió en 2014. Devaluación, suba de precios, caída de la confianza del consumidor, pérdida de poder adquisitivo y un clima de restricción generalizado. A eso hay que agregarle la novedad de la suba de tarifas en los servicios públicos. Un combo naturalmente negativo que llevó a la mayoría de los argentinos a modificar sus patrones de compra. En la reciente investigación que realizamos junto con Trial Panel (1.000 casos total país ), el 74% de la gente reconoció haber recortado gastos, el 69% dice que tiene menos poder adquisitivo que hace un año, y el 64% plantea estar preocupado por sus posibilidades de consumo. Apenas un 12% dice que la situación del país es buena, un 48% afirma que es regular y un 40% mala. 

Tomando la metáfora futbolística, la dinámica del consumo este año es como la de un partido en la altura: a priori trabajoso, desgastante y de resultado incierto. El empate cero a cero es negocio. Sobre todo si se trabaja con la hipótesis oficial, y de muchos analistas, que prevén un crecimiento de la economía del 3% al 4,5% para 2017. Ésa sería la revancha jugando de local. 

Continuando con la analogía, en este primer tiempo estamos como Argentina-Brasil en el Mundial 90. La sensación es que si perdemos por dos o tres goles, nos hacen precio. 

La inflación acumulada entre noviembre 2015 y abril 2016 es del 27%. La pérdida de poder adquisitivo es casi lineal, dado que en ese período fueron muy pocos los salarios que se incrementaron. Es lógico que, dado el contexto, la sociedad haya reconfigurado sus conductas cotidianas y caigan los volúmenes de ventas de casi todo.

Sin embargo, el 63% cree que estaremos mejor dentro de un año, el 64% afirma estar tranquilo, el 75% dice estar contento y el 80% esperanzado. El 62% aprueba la gestión del Gobierno, el 25% la desaprueba, y un 13% no sabe. 

¿Cómo se explica la aparente contradicción entre la dura realidad presente, un humor social mejor del que muchos podrían suponer y un nivel de expectativas tan alto? Los motivos hay que buscarlos en el nivel de precisión con que la población está analizando lo que sucede.

Estamos frente a una sociedad realista. La gente sufre la retracción del consumo. Mucho más en las clases bajas, que están al límite. Del mismo modo comprende que las correcciones económicas eran inevitables. No podíamos pagar la luz menos que un café. Eso todos lo sabíamos. Definen el reacomodamiento como un shock ( 86% ). Y les hubiera gustado que todo hubiera sido más paulatino, pero suponen que de alguna manera lo peor ya pasó y que lo que viene será gradual ( 65% ). A pesar de todo, tienen una fuerte esperanza. No sé si es tanto lo que creo como las ganas que tengo de creer.

La frase del momento es la plata no alcanza. Y todo aquello que permita oxigenar el bolsillo es un recurso hoy muy valorado. Las estrategias son múltiples. El objetivo uno solo: estirar al máximo posible el poder de compra. 

¿Qué harán los argentinos si sus expectativas se vuelven realidad y lentamente comienzan a sentir una mejora de su economía cotidiana como plantea el Gobierno? 

Probablemente el futuro sea un mix entre el pasado y el presente. La vocación por consumir es una pulsión natural del mundo actual que se exacerba en una sociedad prototípicamente de clase media como la nuestra, donde muchas veces el consumo opera como un vector de identidad. 

Según lo que compro, y muestro, soy. Pero a su vez, el cimbronazo de este arranque del año dejará sus secuelas y aprendizajes. Sobre todo en cierta toma de conciencia a partir del reacomodamiento de precios relativos. Veremos un consumidor más preciso, conciente y prudente.

(*) Presidente de Consultora W

Copyright W & Guillermo Oliveto.