ES NECESARIO QUE RECUPEREMOS LO QUE SE PERDIÓ

Nuestras proyecciones, más allá de alguna esperable mejora en diciembre, indican que el año terminaría con valores cercanos al - 3,5% en alimentos, bebidas, cosmética y limpieza, -10% en indumentaria, y -15% en electrodomésticos y tecnología. 
La excepción la marca la venta de autos 0km en el mercado interno. Se estiman ventas por unos 700.000 (+9%). El auto más vendido del año, no será un auto. Será una pick up. El campo ya arrancó. 
La recesión del primer año de Macri se asemeja mucho a la del final del kirchnerismo en 2014. Devaluación, fuerte suba de precios en el primer semestre, caída de la confianza del consumidor (hoy en los mismos niveles que entonces, 44,5 puntos), pérdida de poder adquisitivo (5 puntos aquel año, 7 puntos este) y un clima de restricción generalizado ("la plata no alcanza").
Las grandes diferencias entre un año y otro son dos. En contra, las tarifas. La gente tuvo que comenzar a pagar algo que durante muchos años había retirado de su agenda porque era "casi gratis". El gasto de los hogares se reconfiguró obligadamente afectando a la baja el consumo cotidiano. A favor, las expectativas. Antes había incertidumbre con respecto al futuro, hoy hay esperanza. El 55% cree que la economía estará mejor el año próximo. 
La sociedad coincide con las proyecciones de los macroeconomistas. Hay consenso en que la Argentina crecerá entre 3 y 5 puntos el año próximo. Bajo esa perspectiva el consumo masivo crecería cerca del 3%. No será un "boom" pero sí se recuperará buena parte de lo perdido en 2016. Hay que recordar que 2017 es un año electoral clave. Con una inflación fuertemente a la baja (20 a 23%), puede preverse entonces que los salarios le ganen por 4 o 5 puntos. El consumo es un fenómeno que hoy tiene un fuerte impacto social y por ende creciente relevancia política. El gobierno lo tiene claro. (*) Especialista en consumo, titular de la Consultora W

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